La Tahona de la Rúa, una dulce pausa en la Zamora antigua

En el tramo inicial de la Rúa de los Notarios, lugar de paso obligatorio hacia la Catedral de Zamora, y enclavada en pleno corazón del Casco Histórico, a apenas unos metros de la iglesia de San Ildefonso, La Tahona de la Rúa ha sido durante muchos años la panadería del barrio cuyo obrador emitía fumata blanca cada madrugada, perfumando sus calles del olor a pan recién cocido o del dulce rastro de las aceitadas, el dulce típico por excelencia de la Semana Santa de Zamora.

Hace seis años, la familia Prieto decidía dar un nuevo enfoque al local, donde es habitual que se formen colas en las fiestas de Zamora para surtirse de la mejor bollería tradicional zamorana. Con el traslado del obrador a una nueva nave en otra zona de la ciudad, nacía La Tahona de la Rúa, un precioso establecimiento donde, además de adquirir productos totalmente artesanales, el cliente puede detenerse a cualquier hora bien a tomar un café con dulce o salado o a tomar un vino o su modalidad de medio gintonic, ideal para acompañar a la hora del vermú o a primera hora de la tarde.

Aquel obrador luce ahora transformado en un luminoso salón de té/cafetería y donde antes se ubicaban los grandes hornos ahora existe una pequeña terraza, un marco idóneo para el primer café de los meses de la primavera (acompañado de una rebanada de pan de pueblo tostada con tomate natural y aceite) o en el verano cuando el calor no aprieta demasiado.

Pan y salados

Si de pan hablamos, la variedad que ofrece La Tahona pasa por el pan de pueblo tradicional (elaborado con harina tradicional de Zamora), barra rústica, normal, integrales, de centeno, bollitos, pulgas y todo tipo de antojos que uno pueda solicitar (al disponer de obrador, se hacen panes por encargo), que hace honor a esa Tierra del Pan de la que Zamora es la capital y a la tradición de la familia, heredada de su padre, Julián.

En cuanto a su carta de salados, destaca su exquisita empanada, que se puede encontrar rellena de atún, de carne o de chorizo, bacon y queso, que además de consumirse en el local también puede ser adquirida para llevar y que se elabora por encargo para celebraciones. Para acompañar al café o al vino, el cliente encuentra también pulguitas de jamón, lomo, queso o tortilla, que vienen a sumarse a la variada oferta que lucen cada día sus estanterías.

Además La Tahona de la Rúa elabora también canapés variados, que se hacen por encargo para las celebraciones familiares.

Dulces artesanos

En cuanto al dulce, quien accede a La Tahona de la Rúa lo tiene difícil a la hora de elegir, ya que la variedad que luce en sus estantes es pura tentación. Entre sus especialidades dulces, destaca su bollería tradicional y artesana con los típicos rebojos, magdalenas, mantecadas, galletas de nata, tejas de almendra –con o sin chocolate-, palmeritas (también integrales), berlinas, milhojas, donuts caseros o croissants, además de las típicas cañas zamoranas, unos canutillos rellenos de crema pastelera, o los postres de temporada, como ocurre en este mes de febrero con las orejas y las flores de Carnaval.

Famosas son sus aceitadas, el dulce anisado que pone sabor a la Semana Santa (aunque ahora se elabora todo el año), del que fueron pioneros en hornear en tamaño mini, en principio para degustaciones de restaurantes y jornadas gastronómicas. Después vendrían los surtidos en tamaño mini de sus bollos blancos, bollos hojaldrados, cocos, hojaldres rellenos de cabello de ángel o sus pastas de almendra.

No hay que olvidar sus exquisitos bollos y bizcochos para acompañar el café, como el de nueces y pasas o el tradicional Bollo Coscarón (con chicharrones), entre otros, horneados cada mañana por las manos sabias de Pilar, hermana de Julián, en quienes recae ahora el mayor peso del negocio, que mantiene las recetas tradicionales que han endulzado a generaciones enteras de zamoranos.

GALERÍA. Fotos: Rafael Lorenzo

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