Los escenarios. Lunes Santo

La Hermandad de Jesús en su Tercera Caída discurre por la Zamora del Modernismo, mientras que la Buena Muerte tiene una estética medieval.

Zamora ya vive inmersa en su Semana Santa. En la jornada de hoy, Lunes Santo, dos cofradías salen a la calle por zonas bien diferenciadas. La primera, la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída, atraviesa la Zamora del Modernismo, aunque desemboque en la zona histórica. La segunda, la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, discurre por calles de la Zamora medieval diseñadas a su medida, con una cuidada estética, en consonancia con la que guarda todo el desfile procesional 

COFRADÍA DE JESÚS EN SU TERCERA CAÍDA

La iglesia de San Lázaro edificada sobre una antigua iglesia románica es el punto de partida de la Hermandad de su Jesús en su Tercera Caída, una procesión de una maravillosa estética que presta el raso de las capas de los cofrades que contrasta con sus túnicas negras.

Tres grupos escultóricos –La Despedida de Jesús y su Madre, Jesús en su Tercera Caída y la Virgen de la Amargura– integran el desfile procesional, en el que también se pueden admirar diferentes cruces realizadas por escultor José Luis Coomonte, así como una espectacular corona de arados.

La subida por la Calle de Riego que desemboca en la calle de San Torcuato hacia el modernismo de la calle de Santa Clara o su paso ante la iglesia románica de Santiago del Burgo constituyen puntos ideales para presenciar el desfile. Mención aparte merece su llegada a la Plaza Mayor, donde el conjunto que presta la iglesia de San Juan, el edificio renacentista del antiguo Ayuntamiento y el actual son el marco para el cántico de ‘La muerte no es el final’.

HERMANDAD PENITENCIAL DE LA BUENA MUERTE

La ciudad se transforma a partir de las doce de la noche, cuando las puertas de la iglesia románica de San Vicente se abren y atraviesa el dintel la maravillosa imagen del Cristo de la Buena Muerte, una talla de Juan Ruiz de Zumeta (S.XVII). No hay un solo tramo de esta procesión que no merezca ser presenciado, no no solo por la excepcional estética del desfile, sino por la cuida la selección de su itinerario, recogido e íntimo.

Su bajada por la famosa Cuesta de Balborraz, la llegada a la Plaza de Santa Lucía junto a la iglesia románica de Santa Lucía y el actual Museo de Zamora que alberga el renacentista Palacio del Cordón, son un marco obligatorio para escuchar al coro interpretando el Jerusalén de Miguel Manzano, que también se puede presenciar desde el mirador de Claudio Moyano, junto a la iglesia románica de San Cipriano.

Ya en el retorno, su paso por la iglesia románica de Santa María la Nueva, la ronda de Santa María -junto a la muralla- o el arco de Doña Urraca constituyen enclaves de gran belleza para acoger el paso de los penitentes.

GALERÍA. Fotos: Rafael Lorenzo

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