Los Santos Inocentes

🔴✝️ El 9 de enero de 1959 la presa de Vega de Tera reventaba a las 12.23 horas de la noche y volcaba sus aguas furiosas sobre el pueblo de Ribadelago, anegando sus tierras y viviendas, sembrando la muerte y el dolor, el terror, la nada.

La montaña, la tierra y el agua, los prados verdes, los establos apacibles, las pequeñas casas con miradores, se convirtieron en un paraje desolador, embarrado y sin alma, con cunas vacías a merced de las olas, muñecas desmembradas, esqueletos de casas y vigas, santos sin altares. El infierno. El cielo se volvió oscuro y las estrellas dejaron de encenderse en la noche. Todo era negro. Todo era luto.

La política del silencio erigió unas casas con paredes blancas, papel de fumar incapaz de blindar los gélidos inviernos sanabreses. Casas blancas de verano en el eterno invierno para lavar manos y conciencias, para borrar la tragedia a costa de la caridad pésimamente conjugada. Mi pobre gente de Ribadelago, santos inocentes de la avaricia, la especulación y el prometido progreso.

No fue el agua; la codicia del hombre reventó la grieta en los muros de Vega de Tera aquella noche maldita y los responsables quedaron impunes. Las familias destrozadas, un pueblo devastado; los hombres y mujeres del viejo Ribadelago rotos por su médula para siempre, las calles como un víacrucis de la memoria, esa memoria histórica de verdad. Los nombres de los 144 muertos fueron silenciados.

Han pasado 63 años y la vida se ha abierto paso sobre tanto dolor, los prados son verdes, plomiza la montaña, rojos los atardeceres y azules los cielos y danzan las estrellas cada noche escribiendo ahí arriba la alegría, recordándonos el milagro de estar vivos, honrando a los que duermen bajo las aguas, a los que no pudieron tener una tumba en un pedazo de la tierra oscura de Sanabria.

Sus fotos encogen el alma, su dolor, su resignación, su triste mansedumbre, traspasa el papel, perdura; duele hasta respirar. Que nunca se nos olvide la tragedia, el sufrimiento atroz de aquellas gentes, que son mi gente, desposeídas de todo; su lucha por ponerse en pie y mirar a la vida de frente, su éxodo, su regreso, su extraordinario espíritu de supervivencia.

Santos Inocentes míos.

4 comentarios en «Los Santos Inocentes»

  • el 9 enero, 2022 a las 17:09
    Enlace permanente

    Fue una terrible , terrible tragedia , pero se resondio con mucha rapidez ( din medios prácticamente) que no se repita en este momento porque se uniria a ello el desamparo

    Respuesta
  • el 9 enero, 2022 a las 17:43
    Enlace permanente

    Bravo Ana por por tu columna. Emocionante y frustrante a la vez.
    Texto e imágenes podían ser el ejemplo de lo que es la resignación callada, que parece ser un santo y seña de nuestro carácter. Pero ese carácter también conlleva mostrarse erguidos, niños, mujeres y hombres, ante la adversidad
    Quisiera sentirme orgullo de ambas cosas
    Gracias

    Respuesta
  • el 9 enero, 2022 a las 18:59
    Enlace permanente

    Ana: Tras la fuerza de tus palabras y de las imágenes impactantes de este gran artículo, sólo resta decir BRAVO!!! y darte las gracias.

    Es sencillamente, emocionante!

    Respuesta
  • el 29 enero, 2022 a las 14:15
    Enlace permanente

    Acabo de leer tu artículo y siento una pena y una rabia enorme ante tanta desgracia y dolor

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies