Zamora sueña al Cristico

✝️La Cofradía de Valderrey mantendrá abierta la ermita a partir de las 12.30 horas para que los zamoranos puedan visitar al Cristo, con circuito de entrada y salida.

Una pandemia ha detenido el mundo, pero en Zamora hoy es el día de Valderrey, el día del Cristico, la primera romería de la Pascua que celebra la capital, siete días después de que Cristo subiese Resucitado la cuesta de Pizarro.

La normativa obliga a suspender por segundo año la romería y la procesión desde la iglesia del Espíritu Santo hasta la ermita de Valderrey con la imagen del Crucificado gótico, icono de las tradiciones zamoranas. Pero la cofradía que preside Antonio Martín Alén celebrará misa con aforo restringido a puerta cerrada (máximo 30 personas) y valora efectuar una bendición de campos simbólica en el caso de que no haya aglomeraciones.

La cofradía mantendrá abierta la ermita para que los zamoranos puedan visitar al Cristico a partir de las 12.30 horas, con un circuito de entrada y salida, cumpliendo la normativa vigente, aunque la romería está suspendida y la pradera aparece vacía, sin sus tradicionales casetas, sin la flauta y el tamboril, sin el eco de las dulzainas, sin tortillas y pimientos, sin las avellanas y rosquillas de Pili, sin la caseta de San José Obrero, sin el bullicio de este domingo de Pascua que amanece tormentoso, que promete aguaceros de primavera. Todo es silencio, todo es calma.

Este año se nos han ido dos de sus pilares fundamentales: Antonio Martín Cabañas y Pipe Mayado, quienes sostuvieron y apuntalaron la cofradía en sus años más duros. Aquellos años de la ermita encalada en blanco y apenas un puñado de cofrades; éramos niñas y prendíamos nuestros pendientitos de oro en el faldón del Cristo, ocultos a las miradas de la gente, y tocábamos sus pequeños pies. Después, adolescentes, besábamos la medalla del cofrade que amábamos porque así nos casaríamos con él, aunque la leyenda no se cumplió, doy fe.

Cuánto trabajaron entonces para devolver la ermita y sus anejos a la piedra, para dignificar la casa de Dios y el comedor de los hombres donde ahora comparten mesa, pan y vino todos sus cofrades, hombres y mujeres ya unidos en la medalla redonda de cordón morado. Esa ermita que ayer ponía a punto Toño, que lo mamó, que lo lleva en vena, limpiando su tejado y su espadaña, revisando cada detalle, asegurando que no falten hoy flores a los pies del Crucificado.

Hoy sí hay romería en el cielo, con tantos cofrades que hacen procesión al otro lado de la vida y llevan sobre sus hombros al Cristico por Valorio, con José Miguel y Pepe portando la cruz procesional y el relicario y un enorme pendón verde y rojo, los colores de nuestra Seña Bermeja, ondeando en lo alto; con las albóndigas de Carmen Illán esperándonos en la pradera, con la voz de César resonando en la ermita y en los cánticos de los amigos que prolongábamos la romería más allá de la sobremesa.

Zamora hoy añora, sueña romerías en torno a su Cristico, que abre desde la Cruz el tiempo de la alegría.

Santo Cristo de Valderrey, Cristico dormido, abre los ojos, bendice nuestros campos y a nuestras gentes.

Fotos: Alberto García Soto

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