Vandalismo en Santa María la Nueva
Que la libertad de expresión es un derecho no se puede discutir, pero también es un deber cuidar y preservar el patrimonio, máxime cuando se trata de un bien común. No sabemos en qué punto se ha o se han perdido los autores de las pintadas en la puerta oeste de la iglesia de Santa María La Nueva, una de las joyas románicas que atesora la ciudad.
Como solución, podrían meterse los sprays por donde les cupieran o ir a pintar al salón de su casa; o limpiar las pintadas con la lengua, por si se les quitan las ganas de enguarrar con sus consignas lo que es de todos y le da prestigio y visitantes a la capital zamorana.
Libertad de expresión, sí, pero sin olvidar que la libertad de uno comienza por respetar la de los demás. Así no.

