Dos y pingada

El dos y pingada (y una tajada) es el tradicional almuerzo del Domingo de Resurrección en Zamora, que ha trascendido desde el barrio de La Horta a toda la ciudad y que ha pasado de ser un almuerzo a convertirse en una copiosa comida.

El consumo de la magra de jamón (carne) representa el fin de la Cuaresma y de los ayunos y el origen del plato se pierde en el tiempo, siempre vinculado a la Cofradía de la Santísima Resurrección (S.XVI).

Este plato lo consumían cargadores y cofrades con sus familias cuando entraba el Cristo Resucitado en la iglesia de Santa María de la Horta, entre las 11.30 y las 12 horas, a modo de almuerzo en las cantinas de la zona como el Oviedo o la Herminia (Casa Puente) que, además, disponían del famoso billar romano, juego autóctono zamorano parecido a la petanca, aunque ese día despejaban su pista para colocar las mesas y dar cabida a más comensales.

Recintos que guardan la memoria de jugadores excepcionales como Justo Palacios (padre e hijo), Paco Viñas, el «Rana» y Juan «Cañón», entre otros, auténtico maestros del billar romano, que la propia Luisa Rojo recuerda desde su niñez.

El plato es simple dos huevos fritos (dos y pingada) y una buena magra de jamón (la tajada, de jamón a media cura), aunque la mayoría de los restaurantes ahora añaden otros productos del cerdo que desvirtúan el plato original, como lomo, chorizo, o incluso morcilla. Eso sí, había quien se tomaba hasta dos y tres raciones en esa mañana.

Podemos asegurar que nunca saben tan ricos como en una mañana de Resurrección en Zamora, como punto final de una Semana Santa ya vivida.


INGREDIENTES

*2 huevos frescos

* 1 magra de cerdo

*Aceite de oliva


PREPARACIÓN


En una sartén calentamos el aceite y pasamos la magra (vuelta y vuelta).

En ese mismo aceite freímos los huevos (dos por comensal) y acompañamos de un buena rebanada de pan para untar.

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