El Tafarrón de Pozuelo y los Zamarrones de Villarino salen de forma testimonial para recordar que la tradición pervive en tiempos de pandemia

Con las celebraciones suspendidas a causa de la pandemia, tanto Pozuelo de Tábara como Villarino Tras la Sierra vivieron ayer sus mascaradas de invierno de forma testimonial, para recordar a los vecinos que en 2021 todo el pueblo podrá reunirse de nuevo en torno a sus tradiciones más ancestrales.

Tafarrón de Pozuelo de Tábara

El Tafarrón de Pozuelo de Tábara  recorrió las calles en una versión reducida que al menos sirvió para recordarle al pueblo que la tradición se mantiene viva y que la ilusión permanece intacta. Su enorme castañuela resonaba en las calles vacías de Pozuelo, mientras los vecinos contemplaban sus saltos y su carrera desde puertas y ventanas, sin contravenir las normas que dictan las autoridades sanitarias. Más que una mascarada era,, sobre todo, un remedio, una cura para el alma de un pueblo que ayer no pudo vivir su tradición más ancestral.

Fotos Tafarrón: Archivo Junta Castilla y León

Zamarrones, el Caballico y el Pajarico

También ayer los Zamarones y los Caballicos de la localidad fronteriza de Villarino Tras la Sierra, perteneciente al municipio alistano de Trabazos, salían de forma testimonial por el pueblo, pero sin celebrar ninguno de los rituales como la visita a las familias, a fin de evitar el contacto físico con los vecinos, que permanecieron en sus casas.

Fotos Zamarrones y portada: archivo de José Luis Peñas

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