El último sol del verano en Sanabria

Con las montañas como inmensas moles plomizas y el cielo encendido, imposible, tan hermoso, iluminando el espejo de sus aguas oscuras. Así caía la tarde sobre el Lago de Sanabria, ese espejo de soledades eterno donde se escriben los veranos felices, la infancia, las primeras brazadas de tantos niños zamoranos, la transparencia insultante de sus aguas.

Es nuestro tesoro natural, nuestro paraíso, allá donde acaban las carreteras y se detiene el mundo y todo es nada y nada importa. Sanabria hermosa en mitad de la nada.

Ahora, el otoño devolverá mansamente a esta tierra su paz y su silencio, la calma de los días y la quietud de las aguas. Pronto vendrá el tiempo de setas y castañas, la recolección de los frutos de la tierra.

Mágica Sanabria todos los días del año; mágica, maravillosa Sanabria acariciada por el último sol del verano.

Foto: Chiringuito Viquiella

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