Hasta siempre, querido Juan

El doctor Juan Sánchez Estella, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Virgen de La Concha, ha fallecido esta madrugada a los 63 años de edad.

No todo es hostelería en una ciudad con alma. Y Zamora tiene alma y memoria, corazón y latido. Lo lleva tatuado en la piel, esa piel que tú conocías como nadie, en lo superficial y en lo hondo, en la epidermis y en su ADN, en el hospital y en la consulta de la Plaza de Alemania, por donde hemos pasado generaciones enteras de zamoranos.

Cuántas quemaduras a punto de caramelo, las peores, o frente a los fogones; cuántos eccemas y alergias que sufren los profesionales del sector habrás reparado con tu sabiduría, tu experiencia y tu hacer exquisito, al igual que te llevaste con una mínima incisión aquel lunar de femme fatale que era mi marca de nacimiento y un día quise borrar de mi rostro. Sabes? Ahora, a veces, me arrepiento. Me lo dijiste.

Esta madrugada las estrellas eran pequeños lunares que te guiaban en tu camino al paraíso de los hombres buenos.

Entregado a todos, a tu profesión, a tu vocación, hasta el último día, tu enorme corazón no ha resistido más la encarnizada lucha contra este virus maldito que tanto nos ha robado. Esta muerte a la que tanto miraste de frente, en pie, si no hay batalla más dura, más amarga, mayor dolor que sobrevivir a un hijo. Y Maite ahí, siempre, a tu lado, contigo.

Mujer, esposa, madre, compañera eterna en la vida, en la alegría y en el dolor, en la profesión, en la salud y en la enfermedad, en esta larga travesía que ha mantenido a la ciudad y a los que os queremos en vilo, mientras algún vocero adelantaba tu partida y los demás guardábamos silencio, apretábamos los puños y rezábamos, intentando reforzar en la distancia, con todo el alma, el finísimo hilo que te ataba a la vida. Esperando la imposible posibilidad del milagro.

Ese milagro que cada día pedíamos en voz baja, cerrando los ojos, enviando fuerza y fe desde el silencio y la obligada distancia a ti y a los tuyos, que son tu corazón, tu piel, tu sangre.

Entonces volaba a aquellas mañanas de café con Teresa y tu hermana Chacha, que iluminaba con su sonrisa tan calcada a la tuya las dependencias de la Diputación, hace más de treinta años, primero en Zamora y después en Salamanca, cuando mi trabajo me llevó a orillas del Tormes, el mismo agua del Duero. A los brazos de tu familia salmantina, que ha hecho de aquella tierra mi casa. Mi Alberto querido. Vuela a aquellas primeras charlas del Club La Opinión-El Correo que yo coordinaba sobre alergias de primavera y pruritos, en la que me picaban hasta las pestañas viendo las diapositivas y tú te reías y me decías por lo bajo: «si es que tú tienes de casi todo». Y así, volando, ha pasado el tiempo y la vida.

No todo es hostelería en una ciudad con alma ni para nadie con corazón y memoria. Ni siquiera todo es hostelería en un periódico dedicado a la hostelería, porque la hostelería también tiene mucho de alma. Es alma.

Zamora hoy amanece mucho más pobre en lo humano y en lo sanitario. Nuestro ángel de la piel en la tierra ha partido de vuelo.

Nunca hubo una apertura tan triste, con este cielo encapotado anunciando lluvias, adelantando la caprichosa primavera, ocultando a medias el sol del que tanto nos advertías, como un mantra, cuando se acercaba el verano; quizá sea esta la última recomendación, el último guiño antes de poder tocarlo con los dedos sin quemarte. Vigila esos lunares (…)

A tu sonrisa, a tu presencia generosa, a la esperanza de que llegue un día en que la humanidad derrote al virus, nos aferramos hoy porque es lo que os debemos. Y cuando el mundo recupere el pulso, alzaré mi copa por vosotros. Tu nombre, vuestros nombres, serán el primer brindis, homenaje y agradecimiento.

Zamora, esta ciudad con alma, hoy tiene el alma rota, el dolor a flor de piel, la piel hecha jirones sin nadie que la recomponga.

Hasta siempre, querido Juan. Hay un niño con huesos de cristal que te espera en el infinito cielo, donde ya todo es abrazo, invisible piel contra piel.

Vuela, sé también cielo.

(Con todo mi amor para los tuyos, a quienes tanto has querido).

Foto portada: Doctoralia

10 comentarios en «Hasta siempre, querido Juan»

  • el 11 marzo, 2021 a las 11:26
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    La muy noble y muy leal ciudad de Zamora se refleja en este artículo tan sensible,sencillo y sincero. Despedida a un amigo. Para mi un paisano al que no tuve el gusto de conocer pero al que me sumo en homenaje póstumo.
    Que Dios le tenga en su gloria.
    Y gracias a la promotora por traerme cerca el espiritu de mi querida ciudad de nacimiento: ESA ES ZAMORA.

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  • el 11 marzo, 2021 a las 12:34
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    Así era Juan. Alegre y generoso. Comprometido y competente. Riguroso, humano y siempre muy cercano y accesible. Compañero y amigo. Y un profesional como la copa de un pino al que muchos hemos recurrido en muchas ocasiones.
    Una pérdida muy dolorosa e irreparable.
    Mi mas sentido pésame y condolencias a su mujer, sus hijos y hermanos.
    Una sincera oración por su eterno descanso

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    • el 11 marzo, 2021 a las 15:57
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      Extraordinario obituario de Ana Pedrero sobre el Dr. Juan Sánchez Estella. No se puede escribir mejor. Me ha emocionado hasta llegar a mover mi sentimiento mas profundo, por Juan, a quien solo traté siendo un niño rubio, cuando yo estudiaba cuarto de Medicina y pude aliviar la enfermedad final de su padre, mi tío Rafael.
      Muchas gracias, Ana.

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  • el 11 marzo, 2021 a las 12:57
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    Precioso obituario. Juan se lo merecía, y tú humanidad y sensibilidad ha hecho el resto. Seguro que èl, al leerlo, habrá esbozado su sonrisa franca y noble de siempre. Y habrá dicho con un toque de sorna: Mira que está mujer… pero seguro que le ha encantado. Muchas gracias. Muchísimas gracias.

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    • el 11 marzo, 2021 a las 18:36
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      Gracias Juan, en nombre de alguien que te precedió, a quien cuidaste y tanto te agradeció. En mi corazón, todo es agradecimiento, en mi piel llevo también, tu buen hacer y curaste mi padecer. Se feliz. Un abrazo a los tuyos. También el doctor niño Juanito, tiene tu ejemplo, para trabajar por los demás. Un abrazo

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  • el 11 marzo, 2021 a las 17:08
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    Estoy asimilando desde que esta mañana me informaron de que el doctor Estella, nuestro dermatólogo familiar, se iba a otra dimensión, donde estará feliz, porque él era lo que transmitía y así seguirá…
    Gracias Juan y a Maite, compañera en su camino, nos unimos a todos, y desde otra parte de España nos sentimos más zamoranos que nunca, porque tuvimos el mejor profesional humano que puede haber.
    Hasta siempre.

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  • el 11 marzo, 2021 a las 18:18
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    Estoy afectado por la noticia, como compañero y como profesor en aquellos tiempos de preparación el mir, siempre en mi corazón, Juan. Un fuerte abrazo para la familia

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  • el 11 marzo, 2021 a las 18:22
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    Te echaremos d menos
    Buen viaje allá donde vayas
    Gracias por tu ayuda d más d treinta años

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  • el 12 marzo, 2021 a las 13:49
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    Te recordaremos siempre por tu amabilidad, por todas las angustias que llevábamos al ir a tu consulta y que tú nos quitabas al examinarnos. Recuerdo cómo te gustaban las morcillas que te traía de Burgos, que se te hacía la boca agua sólo de pensar en ellas. Un gran abrazo para Maite y tu hijo en estos duros momentos. Te recordaremos siempre. El Covid se ha llevado además de a un gran médico, a una gran persona.

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  • el 14 marzo, 2021 a las 12:29
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    Es una pena que un hombre tan inteligente y buena gente, nos haya dejado tan joven. Mis más sinceras condolencias a Mayte, hacían un tandem
    perfecto, gracias a los dos por su sonrisa siempre al recibirte, su atención y generosidad. D.E.P.

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