La ‘Cofradía’ del Cencerro y el burro Bolinche: sesenta años de alegría y roscas

🔴 La peña de ‘hermanos burros’ fundada por Ángel Centeno en 1962 se queda en casa, aunque celebrará su tradicional «pesebrada»

🔴El colectivo prepara una gran celebración para festejar sus seis décadas de vida.

🔴Gastronomía, música y humor convergen en esta celebración, tan unida a la hostelería tradicional zamorana, que les recibe con los brazos abiertos.

Los hermanos burros, el burro Bolinche y los Dulzaineros de la Calle Real, que año tras año vienen desde Soria en el día de San Antón, no alegrarán hoy con sus roscas de pan y sus sones las calles zamoranas. 

Cuando se cumplen sesenta años desde la fundación de la ‘cofradía’ del Cencerro, los hermanos burros han decidido suspender la celebración a causa de la pandemia, aunque sí habrá «pesebrada» y se reunirán en torno a una buena sanantonada, como manda la tradición.

Gastronomía, música y alegría convergen en esta peculiar celebración de San Antonio Abad en la que una cuarentena de hermanos burros recorren las calles de Zamora vestidos de tratantes de ganado, haciendo obligatorias paradas en bares «de toda la vida» y repartiendo roscas de pan anisadas a los transeúntes que contemplan sorprendidos y divertidos su paso bullanguero por la ciudad. Una celebración que es también todo un cántico a la hostelería tradicional, que les recibe siempre con las puertas abiertas y cuelga sus roscas en sus paredes durante todo el año en recuerdo de su visita.

Es la Cofradía del Cencerro, o de los «burros». Por hábito, un jubón negro de viejo tratante, de los que cerraban los negocios con un apretón de manos; una boina negra en la cabeza y un pañuelo blanco en el cuello y un buen hato de roscas de pan, acompañando a su inseparable burra (Bolinche, que es en realidad un burro), que es tratado a cuerpo de rey no sólo hoy, sino durante todo el año, sin necesidad de los despropósitos que quiere imponer el proyecto de ley que prohibiría al animal salir en su fiesta.

Porque Bolinche representa el amor a los animales y el agradecimiento a las bestias del campo que tanto han ayudado a los hombres y mujeres de esta tierra. Por eso, allá donde los hermanos burros entran, Bolinche tiene su sitio, y allá donde cenan, tiene su forraje fresco y todo el cariño del mundo. Es el símbolo, el rey, en su gran día, engalanado con cintas y roscas y deseado por todos los niños que quieren subirse a sus lomos.

Sesenta años 

Corría el año 1962 y probablemente el Hermano Burro Mayor, Ángel Centeno, no podía imaginar que aquellas reuniones para convidar a sus amigos a la típica sanantonada se convertirían, pasados sesenta años, en una de las tradiciones más singulares y queridas por los zamoranos.

Han pasado también casi treinta años desde que los sones de los Dulzaineros de la Calle Real, unos virtuosos de Soria que son ya medio zamoranos, anuncian su presencia en las calles. 

Y así, año tras año, cada 17 de enero un grupo de hombres ataviados como tratantes recorren las calles acompañados por una burra, sembrando de roscas de pan, alegría y buen humor la ciudad.

Haciendo historia

Ángel Centeno recuerda que, siendo niño, su abuelo -que tenía un taller de carpintería en Santa Clara, donde actualmente se erige la oficina de Banesto- invitaba cada año a sus amigos a la típica sanantonada, consistente en un plato de alubias con distintas piezas del cerdo. Al fallecer su abuelo, en 1957, aquella tradición se perdió, pues sus tíos no continuaron el relevo, por lo que en 1962 a Ángel se le ocurrió invitar a unos amigos a comer la sanantonada. 

Aquella comida de cinco amigos (Tasio de la Rosa, zapatero y guitarrista bueno de Voces de la Tierra, y Manolo Ramos «Bullas«, entre otros) sería el germen de la ‘Cofradía’ del Cencerro, profana por estatutos pero sagrada por la ley de una amistad para toda la vida que trasciende a las siguientes generaciones.

Su peculiar atuendo viene también de los recuerdos de Ángel Centeno, quien conoció a dos populares personajes zamoranos que aún lo utilizaban en la segunda mitad del siglo XX (un carnicero de las Tres Cruces y El Tocinero de la calle Quebrantahuesos), y quiso hacer con ello un homenaje a los tratantes en el día de la fiesta de los burros y de los animales. Como curiosidad, este tipo de jubón, pero sin cuello, era el que utilizaban los pimienteros aún a mediados del siglo XX.

Amigos para siempre 

Desde aquel grupo fundador hasta nuestros días, la primera premisa es la de la amistad y sólo así, con amistad y el consentimiento de toda la peña, son admitidos los biches que realizan cada año su juramento ante los garañones.

Desde aquellos años primeros, los hermanos Eduardo y Antonio Pedrero; el Sigi; Ángel Núñez «el Delicao»; Chuchi Ramos y después, a fuego lento, como todo lo que se cocina con amor, se fueron incorporando Miguel Ángel Pertejo; Santiago «Pichila»; Fonsi; Félix Honorato; Pedro Julián; Manolo Iglesias, Jesús Sesma; Ángel González, Juanmi Colino, Aparicio, Tinín...unos «castas» sin los que Zamora no se entendería. Y Loli, hija de fundador, y primera y única hermana burra hasta que fueron admitidas Marta y Lara, hijas de Ángel Centeno. Y todas y todos los que desde que nacimos nos sentimos parte de ello por lazos familiares, queriéndolos, disfrutándolos, acompañándoles en algún brindis, echando alguna jota y un brindis de sus botas y porrones.

Y para seguir hilvanando años, las nuevas generaciones que les siguen y pisan fuerte como Gelete, Diego, Miguel Escudero, Mario, Emilio Ufano, José Luis y Ricardo Ramos, Luis Bueno, Iosu, José Luis, David Gago «Pichila», entre otros, que ya tienen en nómina a sus hijos desde que son bebés, que lo han mamado en casa.

Al otro lado

Y allá, al otro lado de la vida, los queridos hermanos «burros» que se nos han ido, que tantos pasajes ilustran de mi vida; ya tantos… Félix del Hoyo con su inigualable humor y aguante; el entrañable y bueno de Serafín; Castoril con sus eternas castañuelas de dedo; el gran Kiko, por cuyo bazar pasó toda Zamora, César, tan pronto, puto cáncer; el Churri, que anda redoblando por ahí arriba… ellos hoy vestirán su jubona y alegrarán las calles del cielo.

Probablemente sigan vistiéndose en la vieja tienda de zapatos de Tasio, en La Costanilla; y andén de chatos en El Rocío del Rejo o en La Mortera de Antonio El Chulo, que se nos iba hace nada, o en El Chimeno de ahí arriba, donde aún les atenderá Antonio, que no tenía prisa para nada. Harán parada y fonda en el Mesón de Lili y el Pelayo para tomar un chato, y cena contundente en El España de Casilda, Victoria y Toribio. Esa Zamora que ya sólo existe en nuestra memoria.

Los de aquí abajo, en la tierra, hoy se quedarán en casa; se quedará triste y en silencio El Horno de Pepe y también La Vinacoteca y el Multicentro de Julio, y también fría la tortilla del Antonio que no les falta ningún año por arte de magia y del fenómeno de Paco, aunque acudirán puntuales al Gofer’s para que no falte la pesebrada. 

Celebración

Será un aniversario distinto, con la tristeza de no poder celebrarlo como ordenan los cánones, pero con la alegría de estar todos juntos sorteando la pandemia, apostando por la vida.

En el horizonte, en los próximos meses, ya proyectan una gran celebración con pregón y música en vivo con sus familias y amigos para festejar por todo lo alto estos sesenta años de historia, de alegría y de una amistad que trasciende la tradición y es el más bello nexo, el primer estatuto que rige la maravillosa Cofradía del Cencerro.

¡¡Larga vida a los hermanos burros!! ¡¡Larga vida a Bolinche!! ¡¡Viva San Antón!!

Fotos: cedidas/ Ana Pedrero

4 comentarios en «La ‘Cofradía’ del Cencerro y el burro Bolinche: sesenta años de alegría y roscas»

  • el 17 enero, 2022 a las 12:54
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    Ana: Gracias, como siempre, por tu reseña, llena de amor y sentimiento hacia esta Cofradía del Cencerro. Simplemente quiero hacerte una pequeña consideración. Emilio Ufano (fallecido en 2006) nunca fue «hermano burro» titular. Fue «mi suplente» particular» (iba en mi lugar cuando, por motivos de trabajo yo no podía ir), ya que el que soy hermano burro, soy yo: Juan Luis Ufano.
    Gracias, de nuevo, Ana por acordarte de todos nosotros y de los que ya no están. Por ellos, por nosotros, por todos: ¡VIVA SAN ANTÓN!

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    • el 17 enero, 2022 a las 18:12
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      Ay, Juan Luis!! El subconsciente me ha traicionado!! Salud para el próximo año, hermano!! ❤️❤️

      Respuesta
  • el 17 enero, 2022 a las 17:18
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    Enhorabuena Ana, precioso recordatorio, ¡¡salud para el próximo!!

    Respuesta

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