Sopas de ajo

Las sopas de ajo son el desayuno por excelencia de los zamoranos en la madrugada del Viernes Santo.

Una receta fácil, sencilla, deliciosa y muy económica que sirve para recomponer el cuerpo de los cofrades y cargadores de la Cofradía de Jesús Nazareno y de quienes aguardan en las aceras su llegada a las Tres Cruces.

La receta que hoy traemos procede de Maruja Hernández, cuñada de Luisa Rojo y grandísima cocinera que durante muchos años estuvo al frente de los fogones del Mesón de Lili.

La diferencia de estas sopas con las más habituales es que la mitad de los ingredientes se echan en crudo mientras la otra mitad se fríen en sartén. La receta tradicional, todo en crudo, es así mucho más sabrosa.

Como sugerencia Rafael Pedrero, hijo de Luisa, le añade un chorrito de vinagre al final de la cocción que enriquece de forma notable este delicioso plato.

También gana mucho y es más completo si le añadimos un huevo escalfado por persona.


INGREDIENTES


*Pan del día anterior

*6/8 dientes de ajo

*Aceite de oliva

*Pimentón dulce o picante (al gusto)

PREPARACIÓN

Cortamos el pan en finas láminas y reservamos.

En una cazuela ponemos agua a cocer con un chorrito de aceite. Cogemos la mitad de los ajos, los machacamos en el mortero y los añadimos en crudo al agua hirviendo. Ponemos asimismo un par de cucharaditas de pimentón crudo.


En una sartén aparte laminamos o machacamos en el mortero el resto de los ajos y los ponemos a freír a fuego medio con un poquito de aceite. Cuando los ajos estén dorados añadimos una o dos cucharaditas de pimentón rehogamos y añadimos la mezcla a la cazuela.


Damos un hervor y añadimos el pan migado. Dejamos cocer un poquito para que se ablande el pan y servimos.Si es en cazuela de barro con cuchara de madera, saben mejor.

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