Velando almas y plegarias

Me había prometido este año no escribir sobre Semana Santa o hacerlo lo menos posible. Treinta y un años ininterrumpidos haciéndolo prácticamente todo el año desde el ejercicio del periodismo han logrado que Semana Santa tras Semana Santa llegase agotada al Jueves de Pasión, desfondada, como si de tanto echarle corazón a las cosas se me hubiese quedado medio vacío.

Todo es ahora silencio mientras escribo contra el reloj para llegar a la frontera de un día con otro día. Zamora es un inmenso silencio tras el toque de queda, quizá ya duerme, y no sé siquiera si este año sueña procesiones, entre tanto drama humano y económico, o prefiere pasar de puntillas por una nueva Pasión sin procesiones, gentío, devociones, reencuentros y abrazos. La luz, el aire, ya son, ya huelen a Semana Santa, pero todo parece irreal en este tiempo tan real, tan crudo, ahora que el mundo carga de verdad con la cruz del dolor y de la incertidumbre.

Además de una amistad para siempre, hace años en LaPasióndeZamoraPuntoCom, Javier García y yo acuñamos esta noche de vísperas del milagro como noche de velar almas y plegarias. Así la ha vivido Zamora desde entonces, velando, esperando la luz del día y el paso del Nazareno por el puente.

Así algunos esperamos a estas horas, esta madrugada, verlo mañana subir por Pizarro, como si esta pandemia no fuese verdad. También se puede ver con los ojos cerrados.

Desde mi habitación, si abro el balcón, puedo escuchar el Duero, que acuna desde su orilla el sueño del Jesús de San Frontis. Ya se respira la primavera y sobre sus hombros hiere pero florece la cruz.

Zamora hoy se va a la cama con el corazón apostado en las puertas del templo sanfrontino, con el deseo vagando por la Avenida del Nazareno como almas en pena. En un año de muerte, esperamos el milagro de la vida.

Me había propuesto no escribir nada sobre Semana Santa ahora que la Pasión se vive por dentro, ahora que los pasos, Cristos y Vírgenes aguardan confinados en el museo y en los templos; quizá también con el egoísmo de quien ya lo ha escrito casi todo y por una vez decide guardarse las palabras, las emociones.

Pero es noche de velar almas y plegarias y eso no lo puede cambiar ni siquiera un virus que ha puesto al mundo de rodillas. Pienso en Juan Luis, que siempre espera, que no viene desde agosto a Zamora y vive cosido a estas líneas y a sus propios recuerdos. Pienso en los niños que aún no han podido estrenar sus túnicas; en la memoria de los mayores, que nos legaron este tesoro; en los ausentes que aguardan tras los muros del camposanto la Luz y la Vida; en ese Merlú de bronce que llama cada mañana, cada día, a poner en pie una ciudad en rebeldía.

Pienso en todos los juanluises que están lejos y también en los que esta noche aguardan a que las almas de los que amaron regresen a la ciudad para vivir el milagro de la vida después de la vida.

Zamora ya está lista para recibirte, para sentir tu invisible presencia en las calles y entrar de tu mano en la primavera.

Foto: Yasmine Smit

Un comentario en «Velando almas y plegarias»

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    el 25 marzo, 2021 a las 06:08
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    Como siempre genial
    Escribiendo con el corazón de la zamorana más apasionada por la Semana Santa
    Es lo que nos toca vivir,confinados de procesiones pero sigue ayudándonos a vivirla virtualmente con esa pluma magistral y sentimental
    GRANDE ANA

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