A todos, GRACIAS

Zamora cerraba ayer su Semana Santa, el gran acontecimiento religioso y turístico que de vive en la ciudad y en la provincia cuando llega la primavera. Días de penitencia y procesión para unos y de ingente trabajo para otros, incluidos los periodistas y gráficos, que juntamos las noches con los días, que necesitaríamos jornadas de 48 horas aunque sólo fuera para compensar las que nos debe la cama.


Decía Santa Teresa que Dios andaba también entre los pucheros. Y así ha sido un año más en las cocinas, restaurantes, hoteles, y barras de los establecimientos hosteleros de Zamora, que no han cejado en su empeño de ofrecer lo mejor a los zamoranos y a quienes nos visitan sin turnos ni horarios, a pie firme, hasta acabar con los pies y el cuerpo reventado pero con la satisfacción del servicio a los demás, de mostrar la cara amable y la cultura gastronómica de una tierra que es mucho más que Semana Santa. 


Horas y horas de pie, turnos doblados, terrazas a reventar, barras repletas, reservas agotadas, locales y habitaciones llenas…y ahí, detrás de la barra, en las cocinas, ante los fogones, como jefes de sala, sumilleres, camareros, ayudantes, recepcionistas, limpiadores, pinches o gurús de la cocina, los profesionales zamoranos han obrado un año más el milagro: atender a cientos de miles de personas, mostrar los tesoros gastronómicos de Zamora y dar a conocer nuestros productos de calidad, que de mostrar su reserva espiritual, su capital humano y la fe transmitida de generación en generación ya se ocupa el pueblo zamorano, que acompaña a Cristo y a su Madre por la calle.


Prescindir de ese componente acogedor y hospitalario de una ciudad que abre los brazos en Semana Santa y siempre, es empobrecer una celebración que ha mantenido viva el pueblo con tantos prismas y tan diferentes formas de vivirla. Su gastronomía es una de ellas.


Provengo de una saga de hosteleros, soy nieta de la señora Carmen y de Virgilio, de La Golondrina; sobrina de Maruja y Lili, el del Mesón, que eran punto de encuentro de todos los zamoranos, tirios y troyanos, cofrades y agnósticos, azules y rojos, jóvenes y mayores. Allí, junto a San Juan, o en la calle Pelayo, se respiraba la Semana Santa en las flores de los cargadores que respiraban en las jarras de agua, en el ambiente de reencuentro y familia, en las reservas del bacalao a la tranca o el dos y pingada, en los fogones de Maruja sacando tapas sin parar, a pie firme, como una figura al pie de la cruz. Cada uno tiene la suya.


El Viernes de Dolores presentaba Mariano Rodríguez San León un libro sobre la cocina en Semana Santa afirmando que era una asignatura pendiente porque nunca la había vivido en la calle. Le creo. Es tanto, tanto, el trabajo que hay desde que se enciende el primer fuego del día hasta que se recoge la última copa, he visto a tantos amigos moverse entre centenares de personas demandando ser atendidas al otro lado de la barra, montando tapas, sirviendo copas…tanto cansancio, tanto sudor, tanto sacrificio, que creo que no hay dinero para compensar esta semana en la que Dios obra el milagro de devolverle la vida a esta ciudad y a su provincia. Del cuerpo les sale.

Semana Santa es también ese desvelo de los cuerpos y fuerzas de seguridad, el paso de los servicios de limpieza tras la procesión; los efectivos de Protección Civil, los turnos sin fin de quienes garantizan en puestos de campaña, ambulancias móviles y hospitales la salud de miles de personas. Semana Santa es el esfuerzo multiplicado de los guías de turismo; son las madrugadas sin fin de quienes cuecen el pan y las aceitadas en sus obradores; es también el trabajo y el esfuerzo de los profesionales de la hostelería, que abren sus puertas para que quienes acuden a Zamora quieran regresar y encuentren siempre un alto en el camino entre procesión y procesión.

A todos y cada uno, gracias. Sin vosotros la resurrección de esta tierra, la alegría de sus gentes, no sería posible.

GALERÍA. Fotos: Rafael Lorenzo/ José Luis Leal (portada)

Un comentario sobre “A todos, GRACIAS

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    el 22 abril, 2019 a las 20:41
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    No he podido disfrutarla todo lo que quería por tener un pie un poco averiado ,pero lo que no ,lo he seguido por la tele ,y reconozco que cada vez me gusta mas .Espero poder ir el año que viene si Dios me da salud.

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