Churros y aguardiente en porrones, el desayuno en la mañana de Resurrección

El pintor y escultor Antonio Pedrero abre desde hace más de medio siglo las puertas de su casa para convidar a los cofrades del Jesús Resucitado.

El ‘Dos y pingada‘ (dos huevos fritos con una buena magra de cerdo) es el plato por excelencia del Domingo de Pascua en Zamora, vinculado desde sus orígenes a la Cofradía de la Santísima Resurrección que data del siglo XVI.


Pero desde hace 51 años, la cofradía celebra un singular desayuno con churros y aguardiente en la casa del pintor y escultor Antonio Pedrero -un palacete del siglo XVI- que se ha extendido por la plaza de Fray Diego de Deza, donde hace una pequeña parada el Jesús Resucitado.


Este convite surge ya que esa plaza era el lugar donde la cofradía y la banda de música se detenían después de hacer ascender la Cuesta de San Pedro y esperar un intervalo de tiempo de 20 minutos para ajustar la llegada a la Plaza Mayor de los dos cortejos procesionales, el de la Virgen y el del Jesús.


Al adquirir y salvar del derrumbe Antonio Pedrero el inmueble que fue de los Fernández de Vaca y después de los Vizcondes de Garcigrande, el pintor decidió abrir las puertas de su casa en la mañana de Resurrección y convidar a los cofrades, cargadores, autoridades y músicos de la banda, entonces apenas unas decenas de personas. En la actualidad, más de 200 personas acceden al patio del inmueble y son también muchos los particulares que montan sus propias mesas con churros en la plaza.


Sobrecitos individuales con 3 churros en su interior y un chupito de orujo blanco en pequeños porrones para entonar el cuerpo es el tentempié típico de esta mañana, aunque los cofrades también encuentras pastas de almendra, bollos blancos y las típicas aceitadas.


Tanto auge adquirió este desayuno que en el recorrido con la Virgen hubieron de hacer lo propio, siendo durante muchos años el recientemente fallecido empresario chacinero Juan José Ledesma quien ofrecía este desayuno, en su caso con embutidos de la casa.


Con motivo de estos más de 50 años abriendo las puertas a los cofrades de la Resurrección, Antonio Pedrero ha sido nombrado recientemente hermano de honor de la cofradía, distinción que ha recibido esta mañana en el patio de su casa.


Especialmente emotivo ha sido el recuerdo del propio Pedrero al recientemente fallecido Gabino Bobo -hermano de quien fuera presidente de la cofradía, Adolfo Bobo, uno de los impulsores de este desayuno-, quien durante 50 años ha ayudado al artista a atender a los cofrades y a sus preparativos, con su generosidad y magnífico humor.

También el pintor ha destacado la colaboración de Antonio Castro, antiguo maitre del afamado restaurante La Trainera (calle Lagasca, Madrid), quien desde hace muchos años surte al anfitrión de un orujo gallego de excelente calidad.

Ha sido la de hoy una mañana de emociones en ese patio donde se baila la primera jota de la Pascua.


Después, los cofrades han proseguido su camino hacia la Plaza Mayor, para degustar, una vez acabada la procesión, el ‘Dos y Pingada‘ por toda la ciudad y poner punto final a la Semana Santa 2019.


GALERÍA. Fotos: Rafael Lorenzo /Rafael Pedrero/ Ana Pedrero

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