Con el corazón en Toro

La ciudad vive su día de San Agustín más triste sin la alegría de sus fiestas. Este agosto que no parece agosto con el silencio campando por sus calles, que son siempre escenario de la vida. A los pies del patrón, un deseo: que regrese la bendita rutina de los días y de las noches y que el pueblo pueda vivir su fiesta en paz.

La ciudad de Toro vive hoy su día de San Agustín más triste. La pandemia de Covid_19 ha dejado sus calles sin gente, sus noches sin miles de bombillas iluminando el amanecer, su plaza de toros sin corrida de postín y sin la fuente del vino, sus bulliciosas peñas en silencio, sus escenarios sin instalar, su Plaza Mayor sin verbenas y sin la Batalla del Vino, cuya única munición es la tinta de Toro, el agua y la alegría.


Permanecen en silencio su rondalla y su Banda de Música La Lira, estandartes de la ciudad; sin corona su reina y damas, sin danzas los gigantes y cabezudos; sin quejío ni luna su noche flamenca, sin jotas las dulzainas de sus Tierras y Señorío de Toro. Sin horas la Torre del Reloj, sin tiempo las campanas de La Colegiata, sin procesión el santo patrón, San Agustín, que hoy viste la casulla y el lazo de la Corporación Municipal de luto en recuerdo de los toresanos fallecidos durante la pandemia, este mal sueño que nos ha roto la vida.


Este agosto que no parece agosto, estas fiestas sin fiestas, sin pasacalles ni pregones, sin encierros ni juegos infantiles, con el silencio paseando por unas calles que son escenario de la vida, de la alegría de un pueblo que celebra y brinda, que nos espera siempre con las puertas y los brazos abiertos. Y ya no llueve por Bardales ni resuenan en las gargantas roncas de vida las veinticuatro mozas del Tío Babú.


Nuestro corazón hoy vive en Toro, acompaña al pueblo toresano en su día grande, porque a pesar de los pesares Toro ha rezado hoy a los pies del patrón con un deseo unánime: que en 2021 el mundo continúe girando como siempre lo hizo, que regrese la bendita rutina de los días y de las noches, que el pueblo pueda vivir sus fiestas en paz, sin miedo a la enfermedad, sin dolor en las familias que han perdido a los suyos.

Toro, la hermosa Toro, nuestra hermana más bonita, más querida, hoy vive su San Agustín más triste, como si esta nueva normalidad nos hubiese arrancado del calendario y del corazón los días más bonitos, los más gozosos. Pero nos quedan los recuerdos, la memoria, las fotografías que inmortalizan la fiesta, el rastro efímero de los fuegos artificiales en el cielo, la magia de la tradición de los carrocistas que cada año viste de colores sus calles. Y nos queda el vino que fermenta en las bodegas, en el vientre de la tierra, que es la copa en alto, el brindis por la vida. Vino de Toro, sangre orgullosa de mi tierra.


Y yo, que amo cada palmo de la tierra toresana como si fuese mi propia cuna, mi sábana, mi techo, cierro hoy los ojos mientras mi corazón corre al lado de tantos amigos que han perpetuado la tradición hasta nuestros días y que piden al santo protección en la pandemia y salud para que en 2021 Toro se vista de fiesta y honre a San Agustín por los siglos de los siglos.


Así sea para siempre.

Viva San Agustín!! Viva Toro!! 


📸: Marisol Cámara

Fotos: Ana Pedrero

Fotos: Rafa Lorenzo

Foto: Javier Lucas del Teso (PROHIBIDA su reproducción)

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