Día del Haba: la historia y leyenda del Roscón de Reyes

El roscón de Reyes es un postre típico de los países de tradición cristiana y latina que consiste en un bollo dulce cubierto de fruta escarchada (en recuerdo de las esmeraldas, gemas y piedras preciosas de las coronas de Sus Majestades) que oculta en su interior un premio o un haba.

Los productos de primera calidad y los obradores de Zamora y su provincia zamorana, que trabajan de forma artesanal, ofrecen en estos días deliciosos roscones que son mucho más que un postre tradicional de Reyes y encierran una historia de siglos.


El origen


En países como España, Italia o Portugal es costumbre comerlo en la Noche de Reyes, cuando los Reyes Magos que adoraron a Jesús en Belén llevan regalos a los niños, o desayunarlo en el día de la Epifanía. Lo que muchos no saben es que comiendo el roscón se da cumplimiento a una antigua tradición que arranca en el siglo XI en el mundo cristiano, pero puede tener sus orígenes en la antigua Roma pagana, adaptándose después al calendario religioso.

El Día de Reyes no es Día de Reyes sin el tradicional roscón. Este

delicioso postre hecho de masa endulzada y con esencia de flor de azahar, cubierto de fruta confitada y relleno en los últimos años de nata, crema o trufa, es un imprescindible de las Navidades, con distintas versiones en España, Portugal, Francia, Bélgica o México. 

El roscón (una gran rosca, como su nombre indica) se caracteriza por su forma redonda que imita una corona y porque en su interior se esconden una o dos sorpresas cuyo significado varía según el país. Es el perfecto cierre gastronómico de las fiestas navideñas y el dulce imprescindible para celebrar la Epifanía, es decir, la primera aparición en público de Jesús y la de los Magos de Oriente y los pastores, recogida en el Evangelio de San Mateo.


Aunque en la actualidad en el 6 de enero sólo se conserva el simbolismo cristiano y la tradición de hacer regalos a los más pequeños, el roscón de Reyes es un plato mucho más antiguo, cuyo significado ha ido amoldándose al momento histórico y a las creencias, como ocurre con casi todas las tradiciones del cristianismo. 

Pero su origen se sitúa en la Antigua Roma durante las fiestas de Saturnalia o los Saturnales. Los romanos celebraban que los días empezaban a hacerse más largos con numerosas actividades, como  dar unos días libres”  sus lacayos y esclavos.
Era también costumbre que se repartiesen entre las clases bajas unas tortas redondas de higos, dátiles o miel que escondían en su interior un haba. El esclavo que tuviera la suerte de encontrarla sería nombrado ‘rey de reyes’ por un tiempo limitado y recibiría toda clase de favores y comodidades.

Cuando el cristianismo dejó de ser perseguido y se convirtió en la religión oficial del imperio, la tradición se mantuvo aunque perdió parte de su importancia, y se acomodó al calendario litúrgico.
Ya en el siglo XI, esta tradición retomaría en Francia la fuerza de antaño, conformándose entonces el modelo y tradiciones que se mantienen hasta nuestros días. 

Un poco de historia

Esta nueva fiesta, heredera de aquella que se practicaba en Roma, se conocía como ‘rey del haba’ e imitaba la adoración de los Reyes al Niño Jesús. Cada pueblo ofrecía un bollo dulce a los niños más pobres para celebrar la Epifanía y el que encontraba el haba en el roscón era coronado y agasajado con regalos, ropa y manjares de todo tipo. 

La tradición se extendió también por toda Europa el ámbito familiar con su propio roscón y la recompensa de presidir la mesa durante la cena. 

En el siglo XVIII, para sorprender al joven y caprichoso Luis XV, se introdujo un medallón de oro y brillantes en el roscón de Reyes. Este nuevo premio hizo que nadie quisiera el haba y apareciese la dualidad entre recompensa y el castigo.

Felipe V acabaría por introducir esta modalidad en España y la idea de “premio bueno” y “premio malo” se generalizaría, siendo el haba el premio pobre. Desde ese momento, el premio diferenciaría a la persona que encuentra la moneda o figurita (el «rey» de la fiesta) de la que se quedase con el haba («tonto» del haba), que además en muchos países es quién debe pagar el roscón o bien encargarlo para el año siguiente.

Por eso el 6 de enero es también el Día de las Habas, que se encuentran en los millones de roscones que de consumen en el mundo hispano (sólo en Madrid, el pasado año se vendieron 2,5 millones de roscones). Tradición, historia y bonita leyenda.rn un dulce que hoy estará presente en la práctica totalidad de los hogares zamoranos.

Qué aproveche!!

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