El milagro de la luz de Santa Marta de Tera abre un nuevo otoño

Llega el otoño y con el cambio de estación de produce uno de los fenómenos más asombrosos que recuerda en el siglo XXI el elevado conocimiento astronómico y simbólico del maestro constructor de una de las joyas del Románico en la provincia de Zamora. Es el ‘milagro de la luz’ de Santa Marta de Tera, en pleno Camino Jacobeo Mozárabe Sanabrés.

Es uno de los fenómenos menos conocidos de Europa, pero se repite inalterablemente dos veces al año a través de los siglos, cuando el calendario marca los solsticios de primavera y de otoño. Descubierta por el entonces párroco de la iglesia en 1996, la luz equinoccial de Santa Marta de Tera cada año congrega a centenares de visitantes fascinados por el misterio, la ciencia y todas las hipótesis que lo rodean.

La luz del sol penetra por el óculo de la cabecera del Monasterio e incide directamente sobre el capitel del alma salvífica, marcando así el equilibrio en la balanza entre los días y las noches; esto es, la igualdad de duración del día y la noche (aequinoctium, del latín, significa «noche igual»).

El fenómeno es perfectamente visible entre 10 y 15 minutos antes de las 10 de la mañana (solsticio de otoño) y, en el caso de la primavera, en torno a las 9 horas.

Teorías

Existen varias teorías sobre la Luz Equinoccial de Santa Marta: desde que el alma de Santa Marta asciende a los cielos en una almendra mística sujetada por Los Ángeles, o que es el alma de cualquier cristiano sincero que recuerda a los fieles el camino para entrar el reino de los cielos. Otros estudios apuntan a que el capitel representa la misma resurrección de Cristo.

Joya del románico

Aunque el milagro de la luz es una perfecta excusa para acercarse a Santa Marta de Tera, su iglesia y su monasterio constituyen una joya con más de 800 años de historia que esconde entre sus capiteles y muros decenas de enigmáticos mensajes escritos en el camino de Santiago sanabrés.

Destacan en el exterior dos esculturas de San Pedro y Santiago del siglo XII, primera representación iconográfica que se conoce del Apóstol Peregrino, que da su bendición o saluda a quienes rezan a sus pies.

Las cornisas y guarniciones de los aleros y arcos tienen decoración de billetes, mientras que la de los capiteles es muy variada, reproduciendo hojas con escotaduras, ángeles y santos, tallos enlazados y cabezas humanas.

El templo y la rica colección museográfica que alberga el edifico anejo, antiguo palacio de los obispos de Astorga (hospedería de peregrinos), son dignos de visitar en cualquier época del año.

Fotos: Horacio Navas


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Fotos: J.I Martín Benito

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