La leyenda de la Virgen Dormida

❤️ El origen de la imagen es milagroso, ya que fueron dos ángeles disfrazados de peregrinos los que tallaron a la Virgen del Tránsito, que representa a María en el momento de su Dormición.

❤️ Al ser espiados por una monja, los ángeles se esfumaron y dejaron su obra inconclusa, por lo que a la Virgen le falta un dedo (aunque en realidad los tiene todos).

❤️ Sus manos están llenas de anillos de oro, fruto de las donaciones de los zamoranos a lo largo de los siglos.

Zamora es tierra de historia y de leyendas que se repiran por cada esquina de la ciudad. Una ciudad que cada 15 de agosto vive con especial intensidad la festividad de una de sus advocaciones más queridas, la de la Virgen del Tránsito, que recibe culto en el convento del Corpus Christi (o del Tránsito), sito en un noble edificio del S. XVII frente a la imponente iglesia románica de La Magdalena, en la Rúa de los Francos.

La comunidad de Clarisas Descalzas del Corpus Christi es la custodia de la imagen, que representa a la Virgen en el momento de su Dormición y que tiene su principal referencia en una imagen existente en Gandía.

La Virgen se encuentra expuesta al culto en una urna de cristal ubicada en un camarín situado sobre el altar mayor de la iglesia conventual, al que puede accederse para contemplarla. La ubicación de su camarín permite que los zamoranos y devotos puedan verla desde la calle, a través de una pequeña mirilla abierta en la puerta de la iglesia conventual, donde son numerosas las personas que cada día detienen su paso para contemplarla.

Las hermanas instalan cada año un espectacular dosel azul Purísima para su Novenario; guardan con mimo sus ropajes, mantos, cenefas de flores y joyas y lavan con agua de rosas la carita de la Virgen, a cuyos pies ha depositado el pueblo zamorano promesas y plegarias.

No en vano, son centenares las mujeres zamoranas que llevan por nombre el de Tránsito que hoy, en el Día de la Ascensión, celebran su onomástica, y existen multitud de grabados y estampas antiguas de la Virgen concediendo numerosas indulgencias ante los que recen a los pies de su imagen

Origen milagroso

La sabiduría popular apunta al origen milagroso de la imagen, fruto de la añoranza de una de las monjas fundadoras del convento zamorano, que echaba de menos la existente en su convento de Gandía y pedía a Dios que se cumpliese su deseo de tener una igual en Zamora.

Cuenta la leyenda que fueron los mismos ángeles los que tallaron la imagen de la Virgen, que inmediatamente se convirtió en uno de los referentes marianos de la provincia. A las puertas del convento, de cuya fundación se cumplía en 2019 su cuarto centenario, llegaron dos peregrinos que pidieron posada. A cambio, realizarían una obra de la Virgen Dormida, bajo la condición de que nadie los contemplase realizando su trabajo.

Encerrados bajo llave en una habitación del convento, las religiosas escuchaban obrar los peregrinos, pero una monja curiosa no pudo resistirse y quiso ver qué hacían a través de una cerradura. En ese momento, sintiéndose espiados, los peregrinos -que en realidad eran dos ángeles disfrazados- desaparecieron sin dejar rastro. Sin embargo los peregrinos cunplieron su promesa y en aquella habitación aparecía dormida para siempre la preciosa Virgen del Tránsito, con dulce semblante, sus ojos cerrados y sus manos cruzadas sobre el pecho.

Los dedos de la Virgen

Cuenta también la leyenda que a causa de esa huída apresurada de los peregrinos, a la imagen le falta un dedo en una de sus manos, ya que dejaron su obra inconclusa. Por eso es tradición que los zamoranos cuenten sus dedos, comprobando que tiene ambas manos completas y llenas de anillos, que forman parte de las numerosas donaciones y regalos que el pueblo zamorano ha hecho a la Virgen a lo largo de los siglos.

En memoria del milagro, las monjitas recibían su más preciado tesoro: la Virgen del Tránsito, que desde hace cuatro siglos duerme su sueño en Zamora y que raras veces abandona la clausura, siendo un auténtico acontecimiento en la ciudad cuando lo hace, siempre con motivo de alguna rogativa especial o bien por alguna efeméride, como ocurría hace dos años para conmemorar el 400 aniversario de su aparición.

Además de la masiva asistencia a su Novenario, los cultos en su honor tienen como colofón cada 16 de agosto el dar a besar una de sus sandalias de plata.

Ella es la eterna guardiana de la ciudad y de sus gentes, y Zamora corresponde a su protección velando su sueño y rindiéndole honores cada 15 de agosto, manteniendo viva una devoción secular y una de sus leyendas más bonitas que, a fuerza de corazón, es ley entre los zamoranos.

Fotos: Ana Pedrero

Fotos: Alberto García Soto

Fotos antiguas

Grabado S. XIX

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies