La Mortera abre su barra en el cielo

🔴🌹En la medianoche del jueves se nos iba Antonio Martín, Antonio ‘El Chulo’, uno de esos personajes singulares, paisaje humano de una Zamora que definitivamente se va, cada vez más empobrecida.

Fontanero de profesión toda su vida, Antonio fue también empresario hostelero en un establecimiento que forma parte de la historia de la ciudad, la taberna La Mortera, entre Santa Eulalia y la Cuesta del Piñedo (en el local que hoy ocupa Mise en Place), donde su mujer y eterna compañera de vida, Magdalena, hacía las mejores tapas de Zamora.

Amigo desde la infancia de Claudio, con el que gastaba la suela de las botas de fútbol en los campos de Valorio; de Tarín, de Tomás Crespo y sus hermanas, de Larry, de Pedrero; de esa pandilla de genios, poetas, intelectuales y artistas que trajeron un nuevo lenguaje y aire fresco a la Zamora de los 50, Antonio era un hombre de trato cercano, memoria prodigiosa, humor generoso y pensamiento profundo.

Amigo también de José Ignacio Primo, de Andrés Luis Calvo, del gran Orestes; asiduo de esa comida multidisciplinar y plural que mantienen desde hace tantos años Luis Barbón, del Bar Viriato; Antonio ‘ el Cunetas’, Pablo Madrid, Paco Somoza, Antonio era un lector empedernido y vividor empedernido, si por vividor entendemos aquel que disfruta de la vida sin hacer daño a nadie; que apura cada minuto, cada recuerdo, cada vivencia; que deja poso y huella en el camino y en el corazón.

Antonio era también coherente con su pensamiento y forma de vivir y ver la vida, de una sola pieza, trabajador, solidario, barro modelado a sí mismo; la rosa en el puño y el puño en alto, el corazón a la izquierda -no faltaron rosas rojas en tu despedida, la más bonitas que brotaron del inmenso corazón de Quique-, pero con un absoluto respeto por todo y por todos; con un don de gentes que le hacía ser valorado y querido por unos y otros. Su puerta siempre estaba abierta y su mesa dispuesta, también su buena mano para los arroces, si tuvo a la mejor maestra en la cocina, si Magdalena ha sido una de las mejores cocineras que jamás parió esta tierra.

Hemos tenido la suerte de disfrutarte durante casi 90 años y Zamora poco a poco va perdiendo, despidiendo a una generación, a varias generaciones de zamoranos que conformásteis una ciudad distinta; una ciudad tan querida por todos, tan abierta al mundo, tan variopinta, tan desde la amistad. Yo desde niña he sido testigo privilegiado de ello, cuando mis padres nos hacían la ‘ronda’ de los domingos, primero donde Agustín el Rejo, en El Rocío; después en el viejo Capitol con su oreja adobada rebozada; después en la Peña Flamenca del Gaipa, que hacía los mejores huevos fritos con puntilla y pimentón del mundo; y después en vuestra casa, La Mortera; nombres ya míticos, eternos, en la hostelería zamorana, templos y refugios de la cofradía del Cencerro.

Privilegiada de primera mano por tantos años de amistad y cariño heredado de padres a hijos, porque tú me querías como quiero yo a Maribel, gatólica practicante, tan amorosa y divertida, con tanto bueno de su padre y de su madre; y me enseñabas cómo se debe andar por la vida, y me mostrabas una Zamora mucho más libre, mucho más humana en nuestras conversaciones; y alzábamos la copa por Claudio en Los Pelambres cada 22 de julio y posábamos desde la orilla para la cámara de Juan Carlos, y juntos admirábamos el Duero desde el maravilloso mirador que es vuestra casa de Carrascal, donde ejercías de hortelano solitario, tan feliz lejos del mundo, tan contigo, tan enjuto y fibroso como un chavalín de veinte. Genio y figura.

Ya estás con Magdalena, tu amor de siempre, y quiero pensar que el Dios en el que no creías y al que seguías sin saberlo todos los días caminando en la mar, haciendo el bien, te ha abierto de par en par las puertas del cielo; que ya hay tertulia y brindis con Claudio, con José Ignacio y Feli, con Orestes, con tantos amigos como van volando dejando tan huérfana esta tierra nuestra, tan despoblada de hombres y mujeres que le canten, que la quieran.

Quiero pensar que La Mortera abre hoy sus puertas a mano izquierda según se va al cielo, que volveremos a vernos a uno y otro lado de la barra y brindaremos por la alegría del reencuentro. Que más allá de la vida sois también vida.

Salud y libertad, Chulo. Vuela.

Fotos: Juan Carlos Benéitez, Ana Pedrero y cedidas por Maribel, su hija

4 comentarios en «La Mortera abre su barra en el cielo»

  • el 5 octubre, 2021 a las 21:59
    Enlace permanente

    Totalmente de acuerdo, me uno al brindis por el. Con todo mi cariño y admiración!!

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2021 a las 06:51
    Enlace permanente

    Como te extraño Antonio, tantas charlas viendo a nuestro Madrid en El Horno (me guardaba sitio para poder charlar las jugadas), cuanto sabia de fútbol, me encantaba ir a ver los partidos con él, me contaba historias con mi padre y se nos pasaba el partido en un tris, DEP. Gaspar seguro que está contigo.

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2021 a las 08:43
    Enlace permanente

    En las noches de luna Magdalena nos acercaba al Chimeno algún mimo. Allí los disfrutamos jugando al tute bajo la mirada de D. Manuel y los últimos retoques de Antonio. Atilano y Virgilio eran nuestros contrincantes.

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2021 a las 16:16
    Enlace permanente

    Antonio sobre todo era una gran y humana persona .Siento su muerte ,y nos vamos muriendo poco a poco,por la tristeza que supone la muerte de seres queridos a lo largo de la vida.
    D.E.P. y mi más sentido pésame a sus familiares.Angel San Juan

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies