‘Me gusta comer’, obligatoria parada de peregrinos y amantes de la buena cocina en Rionegro del Puente

El placer que todos experimentamos ante una buena mesa puede llegar a representar todo un cúmulo de sensaciones, que consiguen despertar cada uno de nuestros sentidos, porque el arte de un buen plato, radica en conseguir estimular todos nuestros sentidos.

Teófilo Llamas siempre ha sido un amante de la buena mesa y cuando se dio cuenta que el oficio al que se dedicaba tenía un futuro dudoso -distribuidor de bombonas de butano en la zona de La Carballeda- reorientó su futuro hacia aquello que siempre le había apasionado, la buena cocina que desde pequeño le entusiasmaba, dándole ese toque especial que el tanto le gustaba.

Asociación gastronómica

Cuando en el año 2013 puso funcionamiento la asociación gastronómica en la que podía dar rienda suelta a todo lo que bullía en su mente, no tuvo ninguna duda a la hora de poner el nombre a su proyecto. Como Teo suele decir, era de morro fino y disfrutaba con aquellos platos que tanto le gustaba confeccionar y su gusto cada vez que disfrutaba de sus creaciones, le llevo a poner el nombre de Me gusta comer a su establecimiento.

Tierra de peregrinos y aventureros

Rionegro del Puente, es un bonito pueblo de la Carballeda, hasta el llegan diariamente turistas y peregrinos, que quieren disfrutar de lo que este pequeño pueblo les ofrece. Rionegro del Puente es la cuna de Diego de Losada, uno de aquellos aventureros que hace 500 años se aventuró en las nuevas tierras descubiertas por Colón y fundó la ciudad de Caracas.

En el pueblo se conserva la casa museo de su familia, que es visitada por turistas y peregrinos. Pero también, es el lugar en el que ocurrió uno de los milagros frecuentes en el Camino de Santiago que dio lugar a la cofradía de los Falifos y al Santuario de la Carballeda, manteniendo en la actualidad aquellos hitos jacobeos y un hermoso albergue para los peregrinos que siguen el camino sanabrés.

Productos de la tierra y arte

Teo puso en marcha el proyecto que albergaba en su mente y además de recurrir a los productos de la tierra que tan bien conocía, aplicó en cada una de sus creaciones esa otra pasión que siempre había tenido, la pintura. Como resultado, ha conseguido esa cuidada estética con la que emplata cada una de las creaciones que van saliendo de sus fogones.

Son numerosos los platos que se pueden disfrutar en Me gusta comer, pero siempre trato de describir aquellos que de alguna forma han conseguido estimular mis sentidos y aunque espero seguir disfrutando con las buenas creaciones

de Teo, hay algunas que sorprenden la primera vez que las degustas.

Cocina tradicional y toque especial

Las sopas de ajo, representan un plato tradicional en toda la provincia, pero la cercanía del río Tera y las truchas que antiguamente poblaban sus aguas, le hizo pensar a Teo en el maridaje que podría conseguir con esos dos productos que siempre había en los fogones de cada casa y el resultado fue sorprendente, era una innovación que para el paladar resultaba muy agradable.

En las charcas que se formaban en el pueblo, abundaban las ranas y desde pequeño, Teo las capturaba porque representaban un importante aporte energético y con el tiempo consiguió que las ancas de estos animales, representaran en la mesa una de esas exquisiteces que muy pocas veces consigues disfrutar.

También ha conseguido obtener de productos que a veces son minusvalorados culinariamente, como el cardo una fusión que con almendras resulta un manjar delicioso y te lleva a pensar cómo productos aparentemente sin valor culinario, pueden estimular los sentidos, como ocurre con la preparación que Teo consigue obtener.

El pastel de atún, es otra de las innovaciones que Teo ha llevado a su cocina y ha conseguido ese maridaje perfecto que siempre van buscando los restauradores y cuando lo obtienes, sabes que has dado con un plato singular y apreciado por quienes tienen la oportunidad de saborearlo.

Al encontrarse en un lugar de paso obligado entre Galicia y Castilla, algunos productos de tierras gallegas se han ido asentando en la zona de Sanabria y la Carballeda y uno de ellos ha sido el pulpo que siempre ha contado con una especial aceptación entre los zamoranos. Teo ha conseguido extraer de este producto algunas creaciones que son dignas de degustar, porque además de la forma tradicional en la que el pulpo siempre se cocina “a feira” (cocido con patatas y aliñado con aceite, pimentón y sal), con el agua de la cocción del pulpo, ha conseguido hacer unos arroces que mantienen todo el sabor de la mar que transmite este cefalópodo, pero además también consigue extraer de este producto, los mejores sabores cuando lo hace a la plancha, rebozado o en ensalada.

Productos de temporada

Pero además Teo, trabaja los productos de temporada y no cabe duda de que en La Carballeda hay suficientes cosas con las que abastecer unos buenos fogones antes de llevaros a la mesa. La caza tan abundante en esta comarca, no ofrece ningún secreto para el buen saber hacer de Teo y cuando llega la temporada micológica, boletus, amanitas cantarelus o níscalos consiguen hacer las delicias de todos los que las degustan.

Resulta frecuente ver en Me gusta comer a niños y niñas que desean conocer el arte de la cocina. Como el buen maestro, con paciencia, Teo les enseña los secretos que cada producto puede guardar y como extraer de los mismos lo mejor que llevan dentro.

Aunque Rionegro del Puente es una pequeña población que va perdiendo vecinos cada década que transcurre, cuenta con un referente gastronómico que es muy apreciado en toda la comarca de la Carballeda y cada vez lo es más en la provincia de Zamora.

Lugar de paso

Es frecuente, al ser una vía de paso de Madrid a Galicia, que los buenos gourmet que desean disfrutar de una buena mesa, se desvían para visitar este lugar que cuenta con los mejores embajadores que un restaurante puede tener, los propios clientes quienes lo recomiendan a través de los foros de Internet.

También Rionegro del Puente es paso obligado de aquellos peregrinos que se dirigen a Santiago a través del camino sanabrés y cada vez son más los que hablan de este pequeño enclave y ese gran templo gastronómico que tiene, donde la calidad de los productos que ofrece, prima sobre todo lo demás y los peregrinos que van planificando su peregrinación, prevean una parada en este lugar.

En su generosidad, cuando Teo ha tenido conocimiento de algún peregrino se quedaba en el albergue y no pasaba por su establecimiento porque no contaba con recursos en su peregrinación, él ha sabido atraerlo y de forma desinteresada ofrecerle lo que con tanto cariño siempre prepara.

Resulta un placer poder disfrutar de este enclave en nuestra provincia en el que su nombre, Me gusta comer, ratifica y avala todo lo que podemos encontrarnos en su interior.

Fotos: José Almeida

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