Mesón La Vega, comida casera frente a la muralla

En el número 9 de la Calle Vega, frente a los jardines de Trascastillo y el popular Sillón de la Reina, se encuentra ubicado el Mesón La Vega, un establecimiento que ha hecho de la comida casera su especialidad, aderezado con un trato familiar que hacen que uno se sienta como en su propia casa.

Tapas caseras en la barra y una carta de comida tradicional en su coqueto y limpio restaurante hacen del Mesón La Vega un espacio ideal para todo tipo de celebraciones familiares –comuniones, cumpleaños, aniversarios, bautizos- para un aforo máximo de 30 personas. También en Semana Santa son habituales las reservas de grupos de cargadores de los pasos, conocedores de la excelente cocina que atesora Pilar Guerra, propietaria del Mesón, con una amplia trayectoria en el mundo de la hostelería a sus espaldas.

Si de las tapas de la barra hablamos, las más demandadas son sus croquetas caseras, de chipirón o de jamón, así como su amplia variedad de tostas y montaditos, hechos sobre pan de Carbajales, que pueden ser de salmón, queso de rulo de cabra, embutidos ibéricos de Salamanca o pulpo, entre otras variedades, que también se sirven en formato de raciones.

Como en casa

Luminoso y acogedor, en el comedor del Mesón La Vega el cliente puede sentirse como en casa.

Para Pilar Guerra la calidad es esencial a la hora de abastecer a su establecimiento de un producto, por lo que siempre adquiere ternera de la tierra y pescado fresco de máxima confianza. La propia Pilar ha regentado una pescadería, por lo que conoce bien el género y a los proveedores.

Aunque la carta es variada, lo más demandado son los menús diarios –que oscilan entre los 10 euros entre semana y los 15 de los domingos y festivos-, así como los que se confeccionan para grupos, con un precio entre 18 y 20 euros, que puede ascender en función del vino que se elija, ya que en su cata figuran numerosas referencias de las denominaciones de origen zamoranas, en especial de la de Toro.

De la cocina de Pilar destacan además sus asados, realizados por encargo, cuya receta aprendió la zamorana en la Venta Vieja de Segovia, donde trabajó como cocinera.

Ternera guisada o en su jugo con patatas caseras (de las lavadas y peladas en casa, como dice ella) fritas en su aceite de oliva, así como sus fórmulas de cocina tradicional, recrean en todo momento los sabores familiares de cualquier comensal, así como numerosos platos de cuchara del recetario de las abuelas, siempre con un toque personal de la cocinera.

A ello hay que añadir el trato familiar y cercano que Pilar, su pareja y su personal dispensan a la clientela. Un trato personalizado y con mimo, como el mimo que desprenden los propios platos que salen de sus fogones. Una cocina con amor, con oficio y con la dulzura que emana de la propia Pilar Guerra, a la que es imposible recordar un solo momento sin su eterna sonrisa.

Otro tipo de platos como arroces y distintos guisos son posibles por encargo, para lo que Pilar presta todo tipo de facilidades y consejos a la hora de elaborar un menú en función de los comensales y del tipo de celebración que se quiera conmemorar.

Aunque la ubicación en principio parece apartada, el Mesón La Vega está a apenas trescientros metros de la Catedral, frente a la muralla, ascendiendo por la preciosa Cuesta del Mercadillo, por lo que es una opción ideal para quienes hacen turismo y prefieren disfrutar de un local más tranquilo a la hora de comer y de cenar.

Por el trato, por el sabor y por la relación calidad-precio, la visita es más que recomendada.

Mesón La Vega. Calle Vega, 9

Teléfono 980 01 34 03

GALERÍA. Fotos: Rafael Lorenzo

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