No todo es románico

No todo es románico. Zamora en su zona monumental guarda rincones mágicos, plazas evocadoras, callejuelas estrechas hechas para darse besos por donde Cristo pasa cuando llega la primavera. El Troncoso.

El otoño ha desnudado los árboles de la Plaza de Antonio del Águila y ha pintado de rojo las verdes enredaderas del verano. Hace años quedó muda la campana del viejo convento de San Juan de Jerusalén.

Ahora todo es poesía, soledad, silencio, la belleza de una ciudad que languidece pero se resiste a perder su hermosura. Nadie diría que justo enfrente se alzan eternos, majestuosos, los sillares románicos de la Catedral, la filigrana de la piedra, la cúpula, la torre que domina altiva el Duero.

No todo es románico en Zamora, pero sí es un cántico a la belleza en cada esquina, en esta plazuela recién llovida, agua bendita bajo la penúltima luz del día.

Maravilla.

📷 Foto: Indalecio Álvarez Campano

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