Rastrillo dominical de Viriato, a la búsqueda del tesoro

🔴 La Plaza de Viriato se convierte cada domingo en un pequeño rastro. El mercadillo dominical de trueque y segunda mano anima las mañanas del casco antiguo con artículos de todo tipo y objetos de deseo poco probables de encontrar en un comercio convencional que a veces aparecen como por arte de magia entre los puestos.

Libros, artesanía, decoración vintage, lámparas, escritorios,indumentaria tradicional, bolillos, cerámica moderna y antigua, bronces, objetos de cobre, relojes, mantones de seda, plata, bisutería, artesanía en madera, textiles, juguetes, discos de vinilo, vídeos Beta, cintas de cassette, objetos de colección… Cada puesto del mercadillo ofrece gran variedad de artículos y mercancías que pueden ser adquiridos a precios bastante ajustados o intercambiados por otras piezas. También existen muchas piezas de los Años 60 que hasta hace nada eran cotidianas, como teléfonos, que muestran la impresionante evolución digital de los últimos años. Aperos de labranza, cazuelas de cobre, máquinas de picar chorizo e incluso una rueca en perfecto estado aparecen entre los puestos junto a láminas, relicarios, espejos, muñecas de porcelana, soldados de plomo, máquinas Olivetti, platos de Olivares o toquillas de lana de Aliste. Un batiburrillo perfecto para nostálgicos y curiosos que siempre van a encontrar algo singular. También existe un puesto a beneficio de la protectora Scooby que ayuda a sus voluntarios con los gastos de los animales.

El mercadillo ha ido labrándose un hueco en la ciudad y registra en estos meses de verano gran animación, a la vez que supone un buen reclamo para desplazarse al casco antiguo de la ciudad, ya que está ubicado en la Plaza de Viriato, frente al Parador y al Palacio Provincial, a escasos metros de la Plaza Mayor, del Museo Etnográfico y del Museo de Semana Santa y en el entorno de joyas del románico como San Cipriano, Santa María La Nueva o La Magdalena.

Pasear por sus puestos siempre deriva en una sorpresa y el trato con los vendedores es abierto y cordial.

Paseo y tapeo

Como consejo, para completar la ruta, recomendamos un paseo por la parte histórica de la ciudad, que puede ser rematado con un vermú o un vino en las terrazas de la Plaza Mayor y aledaños (calle de San Miguel, calle de Los Herreros), uniendo así una experiencia cultural con una incursión gastronómica y disfrutando del excepcional entorno que ofrece Zamora en esa zona para el vino y el picoteo del mediodía y de la calidad del tapeo de la zona.

El plan ya está hecho.

📸 Fotos: Ana Pedrero

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