Sanabria mágica, eterna

Sanabria espera el verano como una novia el día del casamiento. En la quietud de su silencio, tan hermosa. De sus aguas transparentes y frías brota toda la vida, los recuerdos, la infancia, las mañanas en la playa frente a sus montañas imponentes, las tardes de tormenta, su maravilloso espejo de soledades.

Podría desaparecer el mundo, la memoria, lo que somos, pero el Lago de Sanabria permanecerá inmenso, eterno, majestuoso, horadando la tierra, viendo pasar los siglos desde la hermosura del paisaje. Sus mañanas luminosas, sus tardes de plomo, Cárdena y Segundera, el Pico del Fraile, Rocas Negras, los días, las noches, sus estrellas fugaces camino a Santiago.

Es nuestra joya, nuestro tesoro verde, allá donde se posó la mirada de Dios para hacer cierto el milagro de la belleza.

Sanabria eterna, mágica.

Foto: Pedro Barrios Macías / @zamora_nature

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