Toro, entre el cielo y la tierra florecida

Los campos de colza visten de amarillo el paisaje zamorano. Más allá, sobre sus barrancos y desfiladeros, Toro se alza majestuosa en su atalaya sobre el río, sobre los siglos, como un mirador al mundo, sosteniendo las nubes y la primavera.

Hermosa Toro, cuna de reyes y de leyes, camino, destino siempre, leyenda sobre la piedra, patrimonio de mi alma; alcázar, torres y campanario, historia viva, vino oscuro rebosando la copa.

Entre el cielo y la tierra florecida, brotada, rabiosa de vida, existe un Paraíso. Tanta belleza. Mágica Toro.

Foto: Tomás del Bien/ Toro Mágico

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