Zamora honra a su Virgen Dormida

Cuenta la leyenda que fueron dos ángeles disfrazados de peregrinos los que tallaron a la Virgen del Tránsito.

Zamora vive hoy un 15 de agosto -día de la Asunción- distinto, con sus pueblos sin fiestas y sin verbenas y sin largas colas en la Rúa de los Francos, junto al Convento del Cospus Christi, donde reposa una de sus imágenes más queridas, la Virgen del Tránsito.

Cuenta la leyenda que fueron los mismos ángeles los que tallaron la imagen de la Virgen Dolorosa, disfrazándose de peregrinos y pidiendo posada en el convento. Encerrados en una habitación, las religiosas escuchaban obrar los peregrinos, que desaparecieron cuando una monja curiosa se asomó por una cerradura para espiarlos. Allí, en la habitación, aparecía dormida para siempre la preciosa Virgen del Tránsito.

Por esa huída apresurada de los peregrinos, esa misteriosa desaparición, cuenta también la leyenda que a la imagen le falta un dedo en una de sus manos. A cambio, las monjitas recibían su más preciado tesoro: la Virgen del Tránsito, que desde hace cuatro siglos duerme su sueño en Zamora.

Su salida de clausura es un hecho extraordinario y las clarisas del Tránsito la custodian como su gran tesoro en el convento, engalanado en estos días de azul purísima durante los cultos.

La Virgen salía el año pasado de clausura en una procesión extraordinaria para celebrar el 400 aniversario de su llegada a Zamora. Miles de zamoranos y todas las cofradías de Zamora se echaron a la calle para acompañar a la imagen.

Hoy los zamoranos, a pesar de las restricciones de aforo en la iglesia, han rezado a sus pies y la han recordado desde sus casas en este 15 de agosto qué pasará a la historia por las especiales medidas que el Covid-19 ha impuesto a la sociedad.

Que la Virgen Dormida, protectora de la ciudad y sus gentes, abra los ojos y guarde bajo su manto a todos los zamoranos.

Fotos: Ana Pedrero

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