Croquetas, ese pequeño objeto de deseo

El 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Croqueta, que nació en Francia en la Corte de Luis XIV y ha tomado por asalto todas las cocinas del mundo.

El mundo celebra hoy, 16 de enero, el día Internacional de la Croqueta, ese delicioso objeto de deseo hecho a base de pollo o jamón triturado mezclado con bechamel y rebozado en huevo y pan rallado que tiene múltiples variantes, todas exquisitas.  

Aunque todos la adoptamos como nuestra y juramos porque las de nuestra madre o nuestra abuela son las mejores, la croqueta tiene su cuna en Francia

Dicen los gastrónomos más ilustrados que su nombre proviene de la onomatopeya croquer (crujir). La primera referencia escrita sobre las croquetas data de 1817 y pertenece a Antonin Carême, un cocinero de Luis XIV que sirvió sus exquisitas croquettes à la royale durante un banquete real. 

En España comenzaron a realizarse para aprovechar los sobrantes de comidas (por ejemplo el cocido) y hoy día se puede decir que hay tantas fórmulas de croquetas como hogares existen.

La evolución de la croqueta ha sido vertiginosa: de las sobras del cocido a las más sofisticadas como las de cabrales y manzana, tofu y pollo, verduras, chipirón en su tinta, setas, morcilla o incluso de chocolate, casi siempre reinventadas por la alta cocina.

El secreto está en la masa

Dos son las claves para una buena croqueta: la masa (bechamel) y la manera de freírla, bien en freidora o en un recipiente hondo y generoso de aceite limpio. 

Podríamos añadir a esto una tercera condición, aplicable a toda la cocina: hacerlas con cariño. La cocina con amor no tiene precio. 

En cuanto a consejos para lograr una buena croqueta, os dejamos unas pautas para una bechamel de diez

1) Tamizar la harina para evitar grumos

2) Usar leche entera y fresca

3) Hacer la bechamel a fuego lento y moverla sin pausa para lograr que quede fina y cremosa

4) Rebozar al gusto, pasando primero por huevo y luego por pan rallado. Si lo rallamos en casa queda aún más fino

5) Freír a 180 ó 190 grados, sin mezclar aceites y escurrir bien en papel de cocina antes de servir

Por último, y aunque la regla general es utilizar el tenedor para los alimentos blandos se toman con el tenedor… Quién puede resistirse a una pequeña croqueta comida con las manos?? 

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