La Oronja, gracias por tanto

Primero fue en la Plaza del Maestro Haedo, de siempre la Plaza de San Gil, donde Conchi y Ricardo abrieron su primera Oronja. Un restaurante pequeñito para grandes gourmets cuya carta era un auténtico capricho, una locura. Richard, Plato de Oro, se explayaba en la cocina con manjares dignos de la mesa de un rey. Cierro los ojos y aún recuerdo aquellos carpaccios de boletus o los langostinos con jengibre, pura delicia, aquellas carnes de Aliste que se deshacían en la boca o los postres que eran ya un pecado necesariamente mortal.

Después cambiaron el formato y apostaron por una carta y unos menús más ajustados de precio sin renunciar a la calidad y el acierto fue de pleno al quince. El viejo Casino de Zamora, ese esplendoroso edificio modernista, ha acogido desde entonces la eterna sonrisa, la amabilidad exquisita de la dulce Conchi, que echó los dientes en esto de la hostelería, y la pericia de Ricardo en los fogones. Una combinación que nunca falla. Qué gran pareja en la vida, unidos en el amor, y en el trabajo, unidos por el profundo conocimiento y respeto al oficio.

Gastrotapas con sabores inimaginables y presentaciones impecables han pasado cada semana por la barra donde eran un clásico las sardinas ahumadas o el bacalao con base de tomate, sus croquetitas o sus tostas. Una carta de vinos con las principales referencias de la tierra y con las novedades de denominaciones de origen que han presentado sus vinos maridados con alguna genialidad salida de la cocina.

Su salón se ha convertido en el punto de encuentro de miles de zamoranos. En sus paredes resuena el eco de centenares de celebraciones, la alegría de las Águedas, los brindis de la Navidad, los abrazos de los hermanos de paso cuando llega la Semana Santa, los desayunos rotundos de la hermandad de Jesús en su Tercera Caída, cumpleaños y aniversarios y también alguna lágrima de homenaje en recuerdo de algún amigo que ya no está.

Ricardo y Conchi, Conchi y Ricardo, han convertido La Oronja en la casa de todos. A todos han atendido con esmero, a todos nos han tratado bien y a todos nos han dejado con el estómago satisfecho y la sonrisa dibujada en la cara. Nunca hubo prisas para levantar una sobremesa.

Un grave accidente ha apartado a Ricardo de los fogones y a Conchi del servicio. Ella no se ha movido de su lado en unos largos meses en los que Ricardo cada día iba ganándose a pulso la vida. Y ahora queda por delante un largo tiempo de recuperación, por lo que La Oronja cesa su actividad y cede el relevo a una nueva empresa de hostelería que regentará la cafetería y el restaurante del Círculo de Zamora.

Ahora, mientras ellos se recuperan, se apoyan y se hacen fuertes poquito a poco, toca darle las gracias por tanto, por todo. Por lo humano y por lo divino, por lo hostelero y por lo personal.

Ricardo y Conchi son dos valedores de Zamora, dos emprendedores valientes, dos curritos que han dignificado el sector y la profesión con su trabajo de cada día, con su buen hacer, su honradez y su profundo amor a lo que hacen.

Hoy os doy las gracias por todo lo bueno vivido sobre vuestros manteles, que ha sido mucho. Fuerza, ánimo y todo mi amor para vosotros, pareja.

Os esperamos pronto.

10 comentarios sobre “La Oronja, gracias por tanto

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    el 4 noviembre, 2019 a las 13:16
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    Se merecen este cariñoso reportaje. Los echamos mucho de
    Menos, y Les deseamos mucha fuerza para recuperarse del todo. Gracias Ana

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    el 4 noviembre, 2019 a las 14:07
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    La vida es injusta para algunos y muy dura para otros. Siendo fuerte en ésta vida, todo o casi todo, tiene solución. Le deseo una pronta recuperación junto con la ayuda y apoyo de su esposa Conchi e hijas

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    el 4 noviembre, 2019 a las 14:31
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    Ánimo y pronta recuperación. Gracias por todos estos años de buen hacer, gran profesionalidad y buena atención. Un cordial abrazo.

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    el 4 noviembre, 2019 a las 16:18
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    No dejo de pensar que han sido uno de los referentes gastronómicos de Zamora durante muchos años , muchos los hemos «adorado» y más.Muchisimas gracias por todo y todo.Mucho ánimo

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    el 4 noviembre, 2019 a las 16:45
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    Desde luego que son un gran pareja, espero y les deseo vuelvan pronto, que el éxito es seguro para todos. Mucho ánimo.

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    el 4 noviembre, 2019 a las 17:32
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    Desde que volvieron de Mojácar y se instalaron en El Capitol, en la plaza de Santa Eulalia, seguí sus pasos y procuré ayudarales y apoyarle en todo cuanto pude, incluso con aquella primera carta de vinos que Ricardo no dominaba en absoluto y solicitó ayuda para confeccionarla.
    Luego vinieron ya tiempos mejores de éxitos y demás pero no podré jamás olvidar aquellas noches de miércoles donde nos daba a probar los platos que esa semana había «inventado» y que pretendía poner en la carta cada vez mas extensa del Capitol.
    Aquellos primeros foies y bacalaos, que algunos aún han llegado hasta nuestros días………
    Ahora solo me resta desear una pronta y total recuperación y que puedan reanudar su vida con normalidad, que por trabajo ya se lo han ganado……¡¡¡y bien a pulso!!!
    Un gran abrazo.

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    el 4 noviembre, 2019 a las 17:59
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    Estoy de acuerdo con todo lo que has escrito.
    MUCHISIMO ÁNIMO !!!,lo SUPERAREIS.
    Soy una más de vuestros comensales, y disfrute MUCHO,.de.vuestro BUEN HACER. MUCHAS GRACIAS.

    . MUCHAS

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      el 4 noviembre, 2019 a las 23:40
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      Una pena esa forzosa retirada. Les deseo una buena recuperación y que puedan volver a deleitarnos con su buena cocina!

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