Siempre en la frontera

Encendida en fuego como una mujer lista para el amor, acariciando en tus aguas el cielo último del día, la antesala de una noche acaso con tormenta, con el vaivén de nubes sobre el horizonte infinito.

Con tus torres y tus tejados, la piedra románica que despunta como el oro tan cerca de la noche abrazada por el río y sus árboles vestidos de verano.

Así cierras los aposentos de la luz invocando lo oscuro, un milagro distinto cada día, una muerte antes de cada resurrección, siempre en la orilla, en la frontera.

Hermosa, eterna. Zamora.

📸 Foto: David Gago

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