Toro, entre el cielo y la tierra

Cuenta una leyenda antigua que existe un tesoro allá donde empieza el arcoiris. Muchos perdieron la vida en la búsqueda de ese tesoro imposible, acaso sin saber que ese arco es aire, agua y luz, el invisible prodigio de la naturaleza en los días de sol y lluvia, en estas tormentas de septiembre que ya pregonan el otoño.

Entre el cielo y la tierra, entre sus barrancos y el infinito, la ciudad de Toro se viste de dorado acariciada por el sol mientras un cielo cárdeno descarga su agua sobre los campos donde aún faenan en la vendimia.

Abrazada, amparada por el arcoiris, Toro es el milagro, el tesoro que se nos ofrece cada día: erigida en la piedra, altiva, en pie sobre el Duero, con su maravillosa Colegiata románica dominando el más hermoso paisaje de la provincia, su Vega fértil, sus eternos cultivos.

Así, bañada en luz, como un prodigio de hermosura, se mostraba ayer a resguardo de la lluvia bajo un arcoiris que mostraba el tesoro: Toro, la ciudad de la música, que honra este fin de semana al gran Jesús López Cobos, su hijo más internacional.

Toro en todo su esplendor, visita obligatoria del viajero, eterno peregrinaje de quienes amamos perdernos por sus calles, empaparnos de su historia, brindar con su vino.

Un cántico a la vida, a la belleza.

Foto: Toro Mágico/Tomás del Bien

🔴 VER MÁS: Toro, el más bello remanso junto al Duero

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