Zamora reza por sus difuntos en la procesión de Ánimas

La Cofradía de las Benditas Ánimas he recorrido esta noche las calles del cementerio de San Atilano con la imagen del Cristo de las Ánimas portado por tres hermanos, iluminado tan solo con dos teas y precedido del lúgubre sonido del viático.

Centenares de velas conformaban una comitiva de luz entre las tumbas en una escena estremecedora que se produce cada 2 de noviembre al caer la noche, cuando los zamoranos rezan por los difuntos en el sagrado lugar donde descansan.

A las siete de la tarde comenzaba en la capilla del cementerio la santa misa organizada por la Hermandad de Jesús Luz y Vida, con la intervención de la Schola Gregoriana Gaudete.

Posteriormente, la imagen del Jesús era ubicada en el crucero del camposanto, junto al Cristo de las Ánimas, donde se concentraban los cofrades y asistentes para comenzar el rezo del Rosario en el interior del cementerio en una noche de viento y permanente amenaza de lluvia. Los cipreses se recortaban contra el cielo como siluetas espectrales en una noche para la pena y también para la esperanza de los que creen.

El silencio del recinto era roto por la oración en una noche en la que Zamora no deja a sus muertos tan solos. Algunos en el recorrido abandonaban la comitiva para detenerse en las tumbas de sus seres queridos y depositar velas encendidas o flores.

Finalizado el Rosario, una oración y la intervención del Coro Luz y Vida que ha interpretado el ‘De Profundis’ pusieron punto final a una jornada marcada por el recuerdo, la emoción y la oración.

El cementerio regresaba al silencio de cada día, a la soledad de las noches, y sus puertas volvían a marcar la frontera entre vivos y muertos, entre la tierra y la eternidad.

Paz para quienes allí descansan.

GALERÍA: Ana Pedrero

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